vida

Tanta vida invade, se atrapa dentro de un umbral fantástico, que se atasca. Se enreda  dentro de la amalgama de sensaciones tenues. Que amedrentan el espíritu para que renazca una y otra vez y se reinvente en esta realidad tan cambiante. Que en forma monótona vuelve y vuelve a transformarse en algo nuevo en algo diferente. En una sensación eterna de compasión ante el error humano, la equivocación y el desorden que nos caracteriza de siempre, desde que el hombre existe y se sacia en el libre albedrío que en ocasiones se ve tan limitado. Depende de los puntos de vista. De aristas que se asemejan a banalidades que nos apasionan y nos llevan a liberar nuestra mente sin tapujos y sin terminar de lavar el cerebro de pensamientos inciertos.

Que potentes e invasivas son las mentes fuertes que creen tener una verdad tangible y empíricamente comprobada, que no es para todos. Cada uno tiene su propio tiempo para despertar  y darse cuenta de lo dormido que estamos ante lo simple y lo neutro de las situaciones que interpretadas por una mente en particular pueden ser positivas o negativas, dependiendo de la programación de cada cerebro, que nunca es igual a otro y tiene su propio proceso de entendimiento a que somos un todo diferenciado por la particularidad de cada quien.