Desde adentro

Ahora que estamos inmersos dentro de otra inteligencia. Es el momento de decir muchas cosas, de entender el acto que pretende determinar esta nueva realidad virtual.

Que ironía está, de estar fuera y poder aportar un pequeño grano de arena, al despertar de la conciencia colectiva.

La Navegación a Vela

Desde que el hombre se lanzó a intentar dominar las aguas, impulsados por el viento, desde mares lejanos que surcan sin tiempo. Esos primeros intentos que llevaron el arte de la Vela a su mayor y mejor expresión. Sin dudas que los amantes del viento y el mar saben que son unos simples instrumentos de estos dioses que son las aguas y el viento.

 

Cuando se tira el anzuelo…

Cuando se tira el anzuelo, ya no necesita al abuelo, que le enseñó de pequeño, como sacar esos seres de ensueño.

Si decreto que todo es efímero y dual, a la vez que neutro. El entendimiento de los pensamientos, no solo es mental. Son los cuatro elementos en armonía.

No faltaba tiempo…

No faltaba tiempo en que no se hablara como antaño, en tiempos que ya fuere lo cotidiano, en tiempos de luces y acertijos plasmados en la tierna materia. Esa materia molecular que se transforma en segundos y va urdiendo el hilo, la continuidad, las visiones de plazas de amores de cafecitos chicos, con crema latte o capuccino. La irrelevancia era sutil, pero aturdía. Te pegaba como un palo en la cabeza y la baraja cambiaba de inmediato. Todo era efímero pero sutil, la telaraña de recuerdos quedaba como pintada en un paisaje de pensamientos melancólicos….

 

 

A pesar de nada…

A pesar de nada, todo era perfecto. No hay más de lo que está en el momento. El momentum. Cairos el que calza justo en el momento preciso. Certero, sin tiempo. En el tiempo de Cairos.

La sensación del no tiempo….

La indesición directa

No faltaba tiempo en que no se hablara como antaño, en tiempos que ya fuere lo cotidiano, en tiempos de luces y acertijos plasmados en la tierna materia. Esa materia molecular que se transforma en segundos y va urdiendo el hilo, la continuidad, las visiones de plazas de amores de cafecitos chicos, con crema latte o capuccino. La irrelevancia era sultil, pero aturdía. Te pegaba como un palo en la cabeza y la baraja cambiaba de inmediato. Todo era efímero pero sutil, la telaraña de recuerdos quedaba como pintada en un paisaje de pensamientos melancólicos….